Por qué no deberías usar nunca traducciones automáticas

Hace unos días, hubo cierta polémica entre traductores y redactores porque en una página web del Gobierno de España había una traducción automática de esas con las que no sabes si reír o llorar. El detalle más divertido es que habían traducido Dolores del Campo, el nombre de una persona, por «pain of field».

Comparativa entre pantalla en castellano del Gobierno de España y traducción automática al inglés: Dolores del campo se traduce como «pain of field».

Después de las risas, los traductores, redactores y diseñadores de contenidos nos llevamos las manos a la cabeza. Una mala traducción puede deberse a muchos factores. En este caso, era obvio que el problema era que la traducción se había hecho con alguna herramienta de traducción automática. Una institución debería contratar a traductores profesionales, igual que cualquier empresa que tenga cierta dignidad.

La traducción automática puede estar bien para entender el sentido general de un artículo escrito en un idioma que no hablas, por ejemplo. Aunque incluso en ese caso es probable que te quedes a medio entender o con conceptos que no tienen nada que ver con la idea original del texto. Una traducción no debería hacerse jamás usando herramientas automáticas.

¿Por qué se usan herramientas de traducción automática?

La razón básica de acudir a la traducción automática es ahorrarse el sueldo de un traductor. Esto es curioso, porque a una empresa mínimamente profesional no se le ocurriría jamás usar un diseño o una programación automáticos (si es que eso existe). Sin embargo, cuando se trata del contenido, que es lo más importante de una web, parece que todo vale.

El problema es que ahorrarte lo que cuesta pagar a un traductor, quien seguramente te cobrará mucho menos que el desarrollador y el diseñador, te va a salir caro. Las malas traducciones afectan a todos los niveles, desde la reputación al ROI.

Los usuarios dejarán de usar tus productos si los traduces mal

Una de las quejas más habituales de los usuarios de la App Store de Apple y de Google Play Store son las malas traducciones. Hay aplicaciones que están repletas de malas valoraciones porque están a medio traducir o llenas de faltas de ortografía y frases que no hay quien entienda. El problema no son siempre las traducciones automáticas. A veces, lo que pasa es que llaman a su primo que estudió un año francés en el instituto o contratan a traductores no profesionales o plataformas web baratas, pero ese sería un tema para otra ocasión.

Queja por malas traducciones en la App Store.

Lo fundamental es que la raíz de las malas traducciones en páginas web, aplicaciones, etc. suele ser siempre la misma, que la empresa quiere ahorrarse el dinero que cuesta traducir. Pero, los usuarios no son tontos. Si un usuario empieza a ver textos que no se entienden y errores gramaticales y ortográficos en cada dos frases, va a huir corriendo.

Recuerda:

  1. Es muy molesto usar un producto o servicio mal hecho, al nivel que sea.
  2. Un producto o servicio mal traducido inspira desconfianza.
  3. Una empresa que no se preocupa por sus traducciones es una empresa que no se preocupa por sus usuarios.

Antes de acudir a traducciones automáticas o a un servicio de traducción barato e inexperto, ten en cuenta que una buena traducción te va dar un retorno de inversión que recuperará con creces lo que le hayas pagado al traductor.

A veces, parece que diseñar y programar sean habilidades que se aprenden y que escribir y traducir sean cosas que se hacen solas. Nada más lejos de la realidad. No uses traducciones automáticas, por favor, a no ser que tu objetivo sea provocarnos unas risas.

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