Ejercicios de estilo para UX writers

Portadas de libros sobre el OULIPO.

Uno de mis «géneros» literarios preferidos es el OULIPO (Ouvroir de littérature potentielle – Taller de literatura potencial). Escribo género entre comillas porque más que un género es un grupo heterogéneo. Fue fundado en París en 1960 por el escritor Raymond Queneau y el matemático François Le Lionnais. Algunos de sus miembros más conocidos son los escritores Italo Calvino y George Perec y el artista Marcel Duchamp.

La regla básica, u objetivo, del OULIPO es escribir usando técnicas de escritura limitada (littérature à contraintes).

La escritura limitada

¿Qué quiere decir «escritura limitada»? Simplemente escribir con constricciones. Esas constricciones pueden ser de cualquier tipo, desde escribir una novela completa sin usar la letra «e» (La disparition, George Perec) hasta basarse en métodos de combinatoria matemática (Cent mille milliards de poèmes, Raymond Queneau).

Aunque no te interese la literatura experimental ni hayas hecho ningún curso de literatura creativa, en los que son habituales este tipo de juegos, si escribes para medios digitales, escribes con limitaciones. Escribir un texto para un botón en el que solo caben 8 caracteres es escribir con limitaciones. Escribir en base a una guía de estilo que dice que el tono tiene que ser informal y gracioso es escribir con limitaciones.

Los ejercicios de estilo de Queneau

Uno de los libros fundamentales del OULIPO es Ejercicios de estilo de Raymond Queneau. En este libro, Queneau escribe 99 variaciones de la misma historia con diferentes estilos: retrógrado, metafórico, preciso, vulgar, etc. El resultado es una obra irónica que demuestra que un mismo texto se puede escribir de cien maneras distintas.

Cuando yo estudiaba dirección de cine, un profesor nos explicó que un famoso director había dicho que la cámara se puede colocar en cien posiciones distintas. Otro famoso director le contestó: «No, la cámara solo se puede colocar en una posición». No recuerdo quiénes eran los directores de la anécdota, pero sirve para ilustrar que, aunque un plano se pueda rodar de cien maneras diferentes, solo hay una perfecta para lo que estás intentando expresar. Con un texto pasa lo mismo.

El UX writing no es una disciplina artística, como el cine o la literatura, pero esa idea de las cien variaciones y solo una perfecta es también aplicable. Hay cien maneras diferentes de escribir un botón, un menú o un campo de un formulario, haciendo brainstorming se te pueden ocurrir incluso más, ¿pero sirven todas? No. Habrá ideas mejores y peores, lógicas y absurdas, serias, informales, extrañas… Entre todas ellas, habrá una que sea la que mejor se adapte a lo que quieres expresar o conseguir.

Cien maneras de cancelar

Lo que propongo en este post es un ejercicio de estilo basado en el libro de Queneau: escribir el mismo texto de cien maneras distintas. Voy a hacerlo con uno de los elementos más habituales y sencillos de una interfaz, un botón de cancelar, para decir que no a algún proceso. Te animo a hacer el ejercicio, usando el mismo botón y las mismas constricciones o cualquier otra idea similar que se te ocurra.

  1. Genérico: Cancelar.
  2. Gritón: ¡Cancelar!
  3. Muy gritón: ¡CANCELAR!
  4. Dubitativo: ¿Cancelar?
  5. Mandón: Cancela.
  6. Subjetivo: Cancelo.
  7. Pasivo: Cancelación.
  8. Activo: ¡Vete!
  9. Conciso: No.
  10. Conciso y gritón: ¡No!
  11. Coloquial: Ni hablar.
  12. Coloquial festiva: Nanay.
  13. Más coloquial: Ni hablar del peluquín.
  14. Desganado: No me apetece.
  15. Firme: Nada de eso.
  16. Sin voluntad: No quiero.
  17. Cerrándose en banda: Me niego.
  18. Enfurruñado: No me da la gana.
  19. Vulgar: Vete a la mierda.
  20. Muy vulgar: Vete a tomar por culo.
  21. Educado: Me gustaría cancelar este proceso, gracias.
  22. Explicativo: Pulsa para cancelar.
  23. Sobreexplicativo: Esto es un botón de cancelación. Si lo pulsas, cancelarás este proceso.
  24. Sin localizar: Cancel.
  25. Con connotaciones: Abortar.
  26. Incapacitante: Anular.
  27. Tecla de ordenador: Suprimir.
  28. Negando la aprobación: Suspender.
  29. Fantástica: Naranjas de la china.
  30. Deseante: Desaparece.
  31. Epíteto: Dulce cancelación.
  32. Zoológico: Cuando las ranas críen pelo.
  33. Claustrofóbico: Sácame de aquí.
  34. Dejado: Lorem ipsum.
  35. Olvidado: xxxxxx.
  36. Financiero: Liquidar.
  37. Mágico: Desaparece de mi vista.
  38. Despedida: Adiós.
  39. Despedida coloquial: Abur.
  40. Poético: Adiós ríos, adiós fuentes.
  41. Metafórico: Sombras.
  42. Shakesperiano: Cancelar o no cancelar, he ahí el dilema.
  43. Inseguro: ¿Seguro que quieres cancelar?
  44. Confirmshaming: ¿Seguro que quieres cancelar? ¿Eres tan imbécil?
  45. Onomatopéyico: ¡Patapum!
  46. Químico: Bomba de humo.
  47. Familiar: No hay tu tía.
  48. Con poco interés: Bla bla bla.
  49. Enigmático: ¿Desaparecerá?
  50. Mortuorio: D. E. P.
  51. Mortuorio culto: R. I. P.
  52. Reduplicación: No, no, no.
  53. Simbólico: ❌.
  54. Símil: Cancelar como a J. K. Rowling.
  55. Antónimo: Lo contrario a aceptar.
  56. Trabalenguas: Este botón es de cancelado. ¿Este cancelado se podrá descancelar? El descancelador que lo descancele, buen descancelador será.
  57. Cantarín: 🎵 Déjame, no juegues más conmigo.
  58. Adivinanza: No acepto y no apruebo, ¿para qué sirvo?
  59. Adverbial: Fuera.
  60. Abreviatura: KO.
  61. Indeciso: Cancelo, ¿o acepto?
  62. Punk: Kancelar.
  63. Robótico: Negativo.
  64. Pasivo-agresivo: ¿Cancelar? Tú sabrás qué haces.
  65. Infantil: Cenceler.
  66. Legislativo: Abolir.
  67. Telegráfico: BOTÓN STOP CANCELAR STOP
  68. Dormilón: Canzzzelar.
  69. Táctil: Toca para cancelar.
  70. Olfativo: Esto apesta.
  71. Visual: Ni verlo.
  72. Auditivo: ¡Silencio!
  73. Bilingüe: Cancel/Cancelar.
  74. Apocalíptico: Exterminar.
  75. Automovilístico: 🚫.
  76. Con gula: ¡Y un jamón!
  77. Onírico: Ni lo sueñes.
  78. Imposible: Jamás de los jamases.
  79. Tajante: Ni de broma.
  80. Balístico: Ni a tiros.
  81. Relajado: Nones.
  82. Emoji: 👎.
  83. Emoji grosero: 🖕.
  84. Numérico: 0.
  85. Alcohólico: Ni harta de vino.
  86. Esperanzador: Todavía no.
  87. Egocéntrico: Yo no.
  88. Despectivo: Bah.
  89. Harto: Vete al carajo.
  90. Cuántico: En ninguno de los mundos posibles.
  91. Corregido: Aceptar.
  92. Tenebroso: Oscuridad.
  93. Simpático: Nope.
  94. Incrédulo: Quia.
  95. Insistente: Que no, que no.
  96. Binario: 01000011 01100001 01101110 01100011 01100101 01101100 01100001 01110010.
  97. Gruñón: Grrr.
  98. Pijo: O sea, no, te lo juro.
  99. Help Desk: Cancelar. ¿Para qué sirve el botón Cancelar? El botón Cancelar sirve para suspender el desarrollo del proceso que esté teniendo lugar en ese momento.
  100. En honor a Queneau: ¡Que no!

Algunas de estas posibilidades pueden parecer absurdas, ¿quién querría poner en un botón de Cancelar algo como «Oscuridad», por ejemplo. Imagínate que estamos hablando de un juego de simulación en el que manejas una central eléctrica de una ciudad. El objetivo del juego es controlar que todo funcione bien, arreglar las averías y mantener la luz en toda la ciudad. Cuando quieres salir del juego, el juego te pregunta: «¿Seguro que quieres salir? La ciudad se quedará a oscuras». En un contexto como ese, podría tener sentido que los botones de aceptar y cancelar fuesen «Luz» y «Oscuridad».

En UX writing no es importante solo lo que hay que decir, sino también cómo se dice y cómo se integra con el resto del diseño.