Imaginación en UX writing y UX design

Imaginación en UX writing y UX design: GIF animado con una ilustración de un cerebro y una bombilla que se enciende.

Cuando alguien habla sobre «imaginación», tendemos a pensar en algo que no existe en la realidad. Normalmente, relacionamos la imaginación con lo fantástico. No obstante, la imaginación no es eso. La imaginación es la capacidad que tenemos de representar mentalmente sucesos, historias, imágenes, etc. que no están presentes, sean reales o irreales.

Para crear cualquier cosa, por muy prosaica que sea, necesitamos imaginación. La imaginación precede siempre a todo lo que existe.

Esta página web existe porque alguien (yo) la imaginó antes. El ordenador, móvil o tableta que estás usando para leerla existe porque alguien lo imaginó antes. Todas esas cosas nacieron gracias a la imaginación de una o varias personas.

Cuando escribimos, la imaginación juega el mismo papel. Primero tenemos que imaginar, solo después interviene la palabra. En UX writing, como en UX design o en cualquier otra disciplina, imaginar no significa discurrir algo ingenioso o con chispa, sino simplemente proyectar lo que vas a crear.

A veces, es más complicado escribir una sola frase clara y concisa que tres páginas de ocurrencias creativas. Suele ser más complicado crear un diseño minimalista y limpio que uno repleto de colores y adornos que no significan nada.

Lo fundamental es que antes de escribir cualquier cosa, de crear un mockup, etc. tienes que imaginarlo. Tienes que darle forma dentro de tu cabeza.

Los diseños y los textos no surgen por generación espontánea. Incluso durante una lluvia de ideas o un experimento de escritura automática, tenemos que imaginar antes lo que vamos a decir. Quizá lo hagamos de manera poco consciente en unas milésimas de segundo. Pero, repito, todo surge de la imaginación. Y todas las personas tenemos imaginación.

Hay gente más o menos ocurrente, más o menos creativa. Mis ideas son más originales que las de unas personas y menos originales que las de otras. Y nadie tiene la mejor idea del mundo cada día de la semana. Pero todos tenemos la facultad de imaginar.

Esa frase típica de «yo no tengo imaginación» no es cierta. A lo mejor no tenemos la capacidad de escribir una novela como las de Agatha Christie o de pintar como el Bosco, pero eso no es por falta de imaginación, es por falta de práctica. Imaginación tenemos todos, y la usamos todos los días, a todas horas.

Imaginamos cómo será esa persona con la que solo hemos hablado por Twitter, qué comeremos al llegar a casa, quién estará llamando al timbre o cómo sería vivir en la luna. Nuestra vida cotidiana es un imaginar continuo. Imaginamos tanto cosas reales e irreales como pasadas y futuras.

Ejercitar la imaginación en UX writing y UX design

Si alguna vez has pensado que no tienes imaginación, deja de pensarlo. No tener imaginación es imposible.

Lo que sí sucede es que no todos usamos la imaginación de la misma manera. Hay personas más ocurrentes que otras. Hay personas más y menos creativas u originales. Es normal que alguien tenga una idea mejor que la tuya, o que escriba o diseñe mejor. Eso no significa que no tengas imaginación, lo único que significa es que no todos tenemos las mismas habilidades. Además, las habilidades mejoran y cambian.

La imaginación, como todo, se puede entrenar. Hay muchas metodologías actuales, como el Design Thinking, que se basan, al menos en parte, en ejercitar la imaginación.

De todas formas, para ejercitar la imaginación no hace falta ir a un cursillo. Hay muchos ejercicios que ayudan a imaginar.

Pasajero sujetándose en la barra del bus.

Por ejemplo, durante el trayecto cotidiano al trabajo, sobre todo si vas en bus o en metro, fíjate en el resto de usuarios. Imagina sus nombres, sus historias, a qué se dedican, qué hacen en su tiempo libre, etc. Fíjate en cómo interactúan con su entorno.

Una persona en silla de ruedas no sube al bus de la misma manera que una embarazada, un padre con un bebé, un niño de cinco años o un grupo de adolescentes.

Aunque parezca que un autobús no tiene mucho que ver con una interfaz, en realidad en ambos casos la experiencia de usuario es vital. ¿Es fácil subir y bajar? ¿Hay señalética? ¿Hay pantallas electrónicas con información?

Imagina cómo la experiencia de un usuario que va hacia el trabajo, haciendo el mismo recorrido todos los días, es diferente a la de un turista que no deja de mirar el mapa. Casi todos hemos estado en ambas situaciones, así que no cuesta mucho imaginarlo.

Este tipo de comportamientos son fáciles de observar y te pueden ayudar a imaginar cómo se sienten esas personas y cómo podrías mejorar su experiencia. Quizá te fijes en que la señalización del metro no es muy clara. A lo mejor te das cuenta de que es mucho más fácil usar un bus con una pantalla electrónica que va informando de la siguiente parada que uno en el que habría que preguntar a otro usuario o al conductor.

Un ejemplo de mi vida cotidiana

Llevo unos meses cogiendo el mismo bus todas las mañanas. Hay una parada en la que la puerta trasera del bus queda justo delante de unas barras para aparcar bicicletas. Cuando se abre la puerta para bajar del bus, queda un espacio muy pequeño para salir. Una persona ágil y delgada puede pasar entre las barras. Sin embargo, una persona mayor tendría dificultades, y alguien con una silla de niño o unas muletas no podría salir por esa puerta.

Cada vez que veo la escena, me imagino lo fácil que sería sacar esas barras. También pienso en cómo la persona que decidió colocar ahí las barras, o la parada del bus, no imaginó que las barras iban a ser un obstáculo. Muchas veces, he visto a pasajeros corriendo hacia la otra puerta. Incluso una vez hubo alguien que tuvo que pedir al conductor que moviese el bus porque no podía salir ni por la puerta de atrás ni por la central. Una estaba obstaculizada por las barras de aparcar y la otra por la barra metálica del centro de la marquesina.

En este caso, un UX writer no podría hacer gran cosa. Esto no se soluciona con un cartel. En una web o aplicación puede darse el mismo caso. A veces, las cosas no funcionan no porque estén mal explicadas, sino porque están mal implementadas. No hay que imaginar un texto que advierta de que hay un obstáculo. Hay que imaginar un diseño que elimine ese obstáculo.

La imaginación en UX writing y UX design es una capacidad que hay que ejercitar. Y no tenemos que imaginar para un supuesto usuario medio imaginario, eso es una entelequia. Tenemos que imaginar para todos los posibles usuarios, independientemente de sus capacidades y circunstancias. Y para eso hay que imaginar mucho.

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